Debo callar lo que a nadie incumbe.
Ya he gritado, ya he contado, ya he pedido ayuda.
Soy tan pésima aceptando y obedeciendo consejos.
Así que debo callar esta vez,
es el menester.
El agradecimiento que ofrezco a mis amigables yunque, estribo y martillo.
Se han gastado montones de energía dandome direcciones
e igual siempre me pierdo.
Hoy, por esquivar consejos
me encuentro varada en el sur del mundo,
y cada vez tengo mas dedos y menos amigos.
Ahora, sin culpas ni disculpas
levanto mi copa de cerveza frente a la patagonia,
el costo de haber entendido, son unos cuantos pesos, 31 km y la perdida de otro ser querido.
Tenia razon la astrologia,
la luna llena y la temporada de eclipses,
tenian que llegar los cambios.
Cuando germine la cebada,
cuando vuelva el olor a miel,
cuando me arrodille ante Dios otra vez,
se derrita la nieve
o deje de llover,
yo contaré la historia de revés.
Patagonia argentina
Mayra Becerra
14/06/2018
En un cuaderno y una pluma, en contar la historia como la guarda la memoria, como la sintió el cuerpo, como se expresó el alma cuando la vida jugó a estar intensamente viva. He aquí un puñado de tierra andante.
sábado, 16 de junio de 2018
viernes, 19 de enero de 2018
La puerta opuesta
Tocarle la puerta al pasado
Dejarle la puerta abierta,
Es hambre y comida,
con mucha sal y pimienta,
es gas lacrimógeno,
una empinada cuesta.
Vivir el presente,
no se siente conveniente,
el trabajo es protagonista,
el tedio, la desobediencia.
Y en el intermedio,
yo dejo la puerta abierta.
El futuro se pinta óptimo,
pero está lejos la meta,
concentrarse en llegar a ella,
desgasta, resucita miedos,
se infecta de impaciencia.
Siempre parece más fácil,
dejar la puerta abierta.
Y estas tu en un nuevo tiempo,
como una nube sin viento,
paso largas horas tendida,
soñando que no estas lejos
y me importa un carajo, si se me va este año nuevo, programando una vida nueva
contigo esa puerta apuesta, se hace opuesta
es mas fácil hoy y mañana,
empiezo a soñar despierta.
.
Dejarle la puerta abierta,
Es hambre y comida,
con mucha sal y pimienta,
es gas lacrimógeno,
una empinada cuesta.
Vivir el presente,
no se siente conveniente,
el trabajo es protagonista,
el tedio, la desobediencia.
Y en el intermedio,
yo dejo la puerta abierta.
El futuro se pinta óptimo,
pero está lejos la meta,
concentrarse en llegar a ella,
desgasta, resucita miedos,
se infecta de impaciencia.
Siempre parece más fácil,
dejar la puerta abierta.
Y estas tu en un nuevo tiempo,
como una nube sin viento,
paso largas horas tendida,
soñando que no estas lejos
y me importa un carajo, si se me va este año nuevo, programando una vida nueva
contigo esa puerta apuesta, se hace opuesta
es mas fácil hoy y mañana,
empiezo a soñar despierta.
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