Después de tanto enconderse,
en cuevas de opresión,
descubriose ante un claro vestibulo,
Alumbrado por tres entradas, o tres salidas.
La primera aprendida a usar,
Una chimenea natural,
liberaba lo que ahogaba,
del smog de la ciudad.
La segunda limitada
por un muelle de marfil,
con inspectores de transito,
educados para infringir,
mas luego cuando fumaban,
ansiofugos articulaban,
la ley que comenzaba a entrar por la casa.
la tercera, predilecta
de los hurones piltrefos,
una canal directa,
hacia un mar revuelto,
que ahogaba y volvía trizas,
a esos prófugos de la brisa.
Es la boca esa via,
que ama,que respira
que degrada y elimina,
y si reprimes, calcina.
Mayra Becerra
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