lunes, 28 de julio de 2014

Callando el instinto animal

Desde que era una adolescente, comence a cuestionar  la cultura de la seduccion occidental machista, mis ideas de libertad me permitian pensar que si la mujer deseaba un beso, solo debia buscar la boca, si tenia deseos de hablar, solo tenia que alzar el telefono o, si queria hacer algun detalle para la persona de interes solo debia hacerlo tan rapido como  naciera la idea general, sin esperar un primer movimiento del hombre... Ahora que soy adulta, e hice hechos mis ideas de libertad sin beneplacitos resultados, me veo aplicando, aunque no completa ni muy convincentemente, ese baile entre mis libertades y mi necesidad de un nuevo resultado, un baile que suelta a cuenta gotas las ganas de vivir intensamente una relacion sin que pase como una estrella fugaz, muy hermosa pero falaz cuando te deja nuevamente mirando sola la inmensa oscuridad que guarda un cielo sin un poeta cantandole a  la luna y las estrellas. 

Me cuesta aplicarlo, esa guia la ha seguido todo aquel que duerme acompanado sin hacerse demasiadas preguntas, sin seguir sus sentidos e instintos, toda aquella que se asegura el mejor puesto en el cielo sin haber hecho nada para ganarlo mas que hacerse desear y crear un poder de autocontrol inimaginable para un animal de especie humana. 

El hecho de aceptarme animal me gusta demasiado, pero mi parte humana racional se ensana contra mis placeres volcandolos contra un muro de moralidad, etica y dolor, producto de mi negacion hacia el mal que existe en cada uno de nosotros. 


Esperemos a ver que resulta de este nuevo experimento, espero que la mente no se exprese de forma distinta a como lo hace el cuerpo de un alma que guarda el bien y el mal de la especie humana.

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