En esta tierra sucedida,
El hombre no encuentra tregua,
Al proceder de la naturaleza.
A menudo caen rayos,
de claridad secunda.
Otras tantas trae tormentas,
a alborotar las pestes,
a esgrimir dolencias.
La mejor de las presencias,
Se las trae el viento,
Ruidoso, aquieta voces presunciosas,
Celoso, espanta cabellos y corre lagrimas de fortaleza.
Temerarios son los temblores,
matan los miedos y las costumbres,
Desorden de las sienes,
cohabitares del desastre.
De cierta manera,
la tregua esta mediada,
Por impetu de grandeza,
no ha sido consensuada.
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