Ayer, quede cautiva por destellos de emociones,
osadas, desmedidas,
Oriundas muestras almas de Caín,
Acorazado caballero trincherado,
con un poco de etanol enamorado.
Ayer colgué el escudo intuitivo de mi ser;
otorgue inverosímil anillo, fuente de mi existir,
En mi versión filosófica, símbolo de buen vivir,
de amar sobre todas las cosas,
Dios nos lo enseñó así.
entiendan los simplistas, afanados y de precisión congraciados
Sólo 4 letras logran armonizar,
La palabra más amable del idioma universal.
No fue un abracadabra, ni un movimiento tectónico matinal,
Fue mi decreto, el fallo
El historial de amistad llevada a más,
Eran deseos bien nutridos ávidos de abordar
Al ser humano más semejante
A aquel ken y a mi papá.
Signos rojos y amarillos, ni me percate en cruzar,
Menos cuando un Primo Beso procurado y a estrenar
Fue Plasmado, fue moldeado, fue un sello a certificar
En mi máquina voladora, el flash de mi felicidad.
Y el que me hizo mujer , por darme una X en vez de la Y,
me condenó al trueque que enamorada obre: mis sentidos más divinos,
por reentrantes vibraciones, impulsadas por tu vino.
Y bautizándote ayer, como mi vaso nutricio,
Mis tesoros heredados, dadivas y batallados
Empezaronme a cargar
Los desgrané, los extravié, sin migajas para rastrear,
Todo por finita morada de delicias,
Hermanita de los Grimm, me volví a engañar.
Mientras más quería de ti,
Tú, “colador de metal”,
Decantabas mis cocuyos,
Los que arcadas te hacían vagar,
Me despojaba en tu espejo, todo por re moldear
“Una princesa para Don Urbians”
Tú, mi sol, no me bronceaste,
No enderezaste tu radar
Yo, Al lub dub de 130.000 latidos
Diariamente forje mi corazón danzar.
Toda mi energía,
En tu asterio yo invertí,
El crepúsculo de anteayer no quería repetir.
Por tus labios me esmeraba,
Pero tu idioma de animal:
Fuerte, culto y absoluto,
En cuerpo glorioso me hice transformar.
¡Caramba amante quintomecino!
Por qué antes no pudiste hablar,
Que mis ojos no eran guías
Ni mi risa tu cantar
Ni mi energía el aliento
Para tu estrella impulsar.
¿Dónde dejaste mis luces?
¿Qué regaste con elixir filosofal?
Que ni la flor de lagarto, ni un silvestre estoracal
Surgió en este camino largo,
del que hoy no me puedo deslindar.
Dónde fuiste energía, ven, vuelveme a transformar.
Mayrale Becdur
No hay comentarios:
Publicar un comentario