Qué morboso el gusto por los errores repetidos,
esparciendo cenizas cuando aún me encuentro vivo,
regalar células, trasladando amigos,
al parque con entrada al deseo y salida al vacío.
Y aunque caminar ya cuesta plata,
es pequeño el desafío,
de conseguir un encuentro de poros y gemidos.
Pero cuando aún no es error, sino pasión y desinhibo,
sabe a durazno, sabe a tinto,
y ahora cuando despierto,
supo a un rayo el anhelo por tu ombligo.
Mayrale Becdur.

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