Con mi mucha vida en mi corta estancia,
Conocí un tropel de caminantes y se arbolo el camino,
Cace mi otra parte aleándose con otro feble,
Se guardo mi luz, en una pesada mochila,
Creció el valor a lo que dio un angosto matero,
Reconocí el arte que aun no puedo dominar,
Conocí disciplinas y desapareció la disposición,
Advertí propiedades en tantas medicinas y no quise curar,
Atravese mares sin acompañante y no me sentí volar,
y viví con germinantes, que no quieren sembrar mas.
Y así fue como el fruto bueno, no germino en el pequeño matero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario